Entre callejuelas estrechas y placetas soleadas, festivales internacionales y fiestas estudiantiles, se encuentra Montpellier. Esta ciudad universitaria goza de un clima templado durante todo el año y playas arenosas a tan solo unos kilómetros de distancia. El casco histórico con sus estrechas callejuelas, sus elegantes casas señoriales del S. XVI, y sus típicos cafés, es el escenario perfecto para los numerosos festivales de verano que tienen lugar en la ciudad. Este destino es un importante centro industrial en el que destacan los productos textiles, metalúrgicos y alimentarios como el vino, editoriales y químicos. Posee el Jardín botánico más antiguo de toda Francia y en el que se encuentra la estatua de Rabelais, que resume en una frase el espíritu del lugar: “Vivamos alegres”. La vida nocturna de esta urbe también es fascinante debido a su espíritu joven. Las principales atracciones son: El Arco del Triunfo o la Puerta Peyrou, la Catedral de San Pedro, el Jardín Botánico y el museo Fabre. Tampoco debe dejar de verse el acueducto de San Clemente y la Facultad de Medicina de Montpellier, la más antigua del mundo.
